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miércoles, 22 de julio de 2009

I have a dream

El verano se nos ha echado encima como el león a su presa. Otro año más, mi armario a medio completar de todo lo que he ido soñando, y la operación bikini la he vuelto a suspender.


Pero he tenido un sueño. He soñado que este verano era la más delgada de la playa.


He soñado que TVE1 no emitía el Gran Prix del verano o programa similar con Ramón García o presentador similar. Es decir, ni pueblos en competición, ni vaquillas, ni "programas familiares", ni ñoñerías por el estilo.


He soñado que los mosquitos y demás insectos ya no tenían que alimentarse de sangre humana para sobrevivir, o por lo menos de la mía (lo siento, es mi sueño).

He soñado que en el chiringuito no había cola para poder comerme unas sardinas con una ensaladita mirando al mar. Y lo que es más importante,que no cerraban ni un chiringuito.
He soñado que el look pijama y las botas Martins no se ponían de moda (¡qué pereza!).
He soñado que venían los alemanes, ingleses y demás y no se emborrachaban y lo dejaban todo perdido.


He soñado que no tenía que ver a Anita Obregón en bikini y en colgajos otra vez posando cual sirena octogenaria a las orillas de cualquier playa mediterránea.
He soñado que dejaba de haber atascos, que la gente repartía las visitas del domingo a lo largo de toda la semana, y así hacía más agradable el tránsito y la vida diaria a los habitantes de la playa
He soñado que este verano no engordaba, que inventaban una pastilla bloqueadora de las calorías ingeridas por chocolate, patatas fritas, helados, bocatas, gin-tonics, pasta, pescaíto frito, empanada gallega y demás delicias que en verano (y en otoño-invierno-primavera) me permito más alegremente.

He soñado que las noticias de los telediarios y prensa escrita, incluída la deportiva, eran algo más que chorradas sin importancia (Cristiano Ronaldo ha estornudado dos veces, titular del Marca) o en el caso de ser importantes que no les den tantas vueltas (por no buscar otra noticia) hasta que no te dé ni pena la víctima de turno.



He soñado con que el turismo se repartía por todas las comunidades españolas por igual, sin saturar ninguna zona.
He soñado con que las cremas anticelulíticas funcionaban de verdad y a todas se nos ponía el culo como a las chicas del anuncio que nos anuncian tales cremas sin tener ni un gramo de celulitis.

He soñado que este verano... ¡no había canción del verano! y lo que es mejor... ¡que Georgie Dann se jubilaba! y que el Gobierno dictaba una resolución en la que se prohibía la reproducción en público de "Colgado en tus manos".



He soñado que tenía sitio para aparcar en todas partes (este sueño es extensible a todas las estaciones del año).
He soñado que se prohibían las bragas náuticas para señores orondos y peludos.

He soñado que iba a la playa y... (sólo pensarlo se me empañan los ojos) tenía sitio de sobra donde colocar mi toalla, mi bolsa y a mí misma. E incluso para algún acompañante.


He soñado que las vacaciones duraban más de 15 días.

He soñado que me ponía diferentes camisetas de todos los colores y no se me dibujaban las glamourosas empanadillas debajo de las bisagras (axilas).




He soñado que tenía fuerzas suficientes para continuar con el blog también en verano. Y vosotr@s las suficientes para leerme (tú no mamá, que sé que estarás ahí).


He soñado todo eso, así que POR FAVOR, no me despertéis...


Hasta pronto mis pequeñ@s drugos...

lunes, 9 de marzo de 2009

Como corderitos...

Reflexionaba el otro día con unos amigos sobre el increíble poder de los medios de comunicación. Da miedo. Te machacan cada día con las mismas noticias, y de pronto, sin avisar, dejan de ponerlas por haber sucedido nuevos acontecimientos.

¿Qué pasa entonces con las noticias que te tienen en vilo?

Que tu cerebro de pronto hace "click" cambia el chip, y se olvida de ellas para siempre. Desterradas de la materia gris.


Un terrible huracán arrasa las costas caribeñas o asiáticas y el mundo entero se vuelca, se crean mil cuentas para donantes caritativos, programas especiales con afán recaudatorio, envíos de aviones repletos de ayuda humanitaria... y en una semana no vuelves a saber nada de ese territorio, y lo peor, es que tú mismo te olvidas.


Esa sensación a mí me angustia, me siento totalmente dominada, controlada, vulnerable... Y es que estamos totalmente en manos de los medios de comunicación.

Otra vertiente que me preocupa es que durante una temporada ocurre un suceso del tipo "menor muerto o herido gravemente por un perro de presa" y se muere uno a la semana. Programas especiales, concienciación sobre ese tipo de animales y su peligrosidad potencial... Desde hace un par de años que no sé de ningún caso.



¿No ha pasado nada porque todos ocurren al tiempo por una alineación planetaria que enloquece a los canes? ¿O más bien no se cuentan porque el interés informativo del momento vira hacia otros lares? Por no hablaros de los terribles a la vez que incomprensibles accidentes de coches atrapados repentinamente en pasos a nivel con trágicas consecuencias... hace tiempo que no hay ninguno, pero de pronto hay cinco en un mes... ¿es posible que coincidan en verano cuando la mitad de los periodistas del país están de vacaciones y no tienen cómo rellenar los delgados periódicos estivales?

No sé si tiene mucho que ver, pero este tipo de reflexión me lleva a pensar la vulnerabilidad del ser humano. Y me hace pensar también en todas esas técnicas de marketing que me divierten a horrores que se supone dominan nuestros cerebros y nos hacen comprar cosas que sin tales técnicas no compraríamos del tipo: "los carros de los supermercados siempre tienden a ir hacia la derecha porque es donde se colocan estratégicamente los productos más caros" y ahí vas tú cual zombie a llenar el carro de latas de caviar iraní.
O "en las tiendas de moda juvenil ponen la música cañera y a tope para que te animes a comprar, y además rapidito" y te ves en la cola, teniendo el resto de la tarde libre, y empujando para pagar cuanto antes esas cuatro faldas (y venías a por una camiseta blanca de algodón...)



Desde luego, yo estoy segura que soy carne de cañón, porque no hago más que salir a ver qué se cuece por la nueva temporada, de manera inocente como un corderito, y no hacen más que manipularme con sus carros torcidos, su música infernal y sabe Dios qué inventos más que nunca sabré, y vuelvo a casa con tres prendas de ropa más, cinco tipos de galletas distintas del supermercado y unas latas de caviar iraní que ha tenido que adelantarme mi visa debido a mi incapacidad para afrontar el pago de las mismas...



En fin, que no se puede estar a todo. La capacidad cerebral no da para más.
No obstante, de pronto hay un día en que te preguntas ¿qué ha sido de aquel señor en coma? ¿qué será del barrio del Carmel? ¿cómo va la investigación de Madeleine? y eso por no remontarme mucho más... ¿cómo irá la reconstrucción de Nueva Orleáns...?
¿Me he comprado los pantalones azules porque he entrado en la tienda en el momento en que subían el volumen de la canción...?


Los caminos de los medios de comunicación son inexcrutables...



Hasta pronto mis pequeñ@s drugos...