miércoles, 14 de octubre de 2009

La belleza no da la felicidad o el dinero está en el interior.

Cuando tienes que tomar una decisión importante en la vida o lo estás pasando un poco regular, nunca viene mal que venga un amiguete y te dé un buen consejo. Es fundamental. Para eso están (los amigos y los consejos).

Sin embargo, llevado a un plano más genérico, el mundo de los consejos siempre me ha hecho mucha gracia.

No puedo evitar que se me vengan a la cabeza los consejos tan prácticos que nos podrían dar Bill Gates o Amancio Ortega (por ejemplo) cuando nos dicen que el dinero no da la felicidad.

Tiene gracia, ¿no? Los visualizas recostados en unas tumbonas de diseño al lado de una piscina infinita al borde del mar con una piña colada en la mano y una bella masajista balinesa acariciando suavemente sus pies (en realidad así me imagino más a Brad Pitt y no señores entraditos en carnes y en años)... no da la felicidad, no... pero no me despertéis en un rato...

... Mientras que tú, la última tumbona que tuviste era del Ikea, y para que te cupiese en la terraza había que meter la cabeza en el salón; además ya está rota y mal doblada, y está esperando a ser llevada al contenedor, cosa que por cierto, harás este año, o el que viene... además lo harás personalmente, no vendrá Ambrosio ni Jeffrey a por ella...

Tampoco es la primera vez -ni será la última- en que una modelaza de piernas interminables, melena brillante, pechos turgentes, madre de tres hijos, y tez de porcelana nos dice seriamente que la belleza está en el interior (¿en el interior de qué? ¿de su ropa?). Sonríe hechizándonos con el brillo de sus blancos dientes, mientras apostilla que le encantan las hamburguesas, y que no tiene ningún truco de belleza porque es que ella no se cuida nada. Pero nada de nada.



Y yo en ese preciso momento me encuentro repasando el extracto del banco, porque no me puedo creer que me gastara tal cantidad de dinero (que tienen Bill y Amancio, pero no yo) en la perfumería de la esquina, total, para seguir con la celulitis incrustada en mi cuerpo y con las patas de gallo que empiezan a despertarme con el kikirikí matutino (hace tiempo que no uso despertador, así me apunto al ahorro energético...).

Repaso mentalmente y hace meses que no veo una hamburguesa ni por la tele, en mi nevera no hay más que apio, calabacines, y demás alimentos hipocalóricos que acaban en -ines, y mis lorzas siguen agarradas a mi tripa como garrapatas.


Luego están los consejos del hogar que se pueden leer en revistas genéricas, que son del tipo: "Si quiere limpiar objetos de plata mezcle las cenizas de cigarrillos con un poco de jugo de limón , forme una pasta y pásela sobre la superficie".
Verídico. Entonces los marcos de plata me quedarán como nuevos, los pulmones no, pero cómo luce la foto del bodorrio en el marco de plata repujada...


Otro: "Para quitar las manchas de sarro de los artefactos del baño prepare una solución de 1/4 de litro de agua hervida, una cucharada sopera de sal fina bien colmada y otra de bicarbonato de sodio. Mezcle bien y humedezca un trapo con ese líquido. Pase por toda la superficie y deje actuar durante 5 a 7 minutos. Después enjuague".



Agua hervida (¿hervida? ¿y si es mineral?), y deje actuar de 5 a 7 minutos, cronómetro en mano, como te pases se disuelven los azulejos.


En fin, ¿cómo hizo esta gente tan aplicada para descubrir tales consejos?


¿Quién fue el primero en vaciar un cenicero, mezclarlo con zumo de limón (que uno siempre tiene por ahí a mano) y hacer una pasta? ¿Qué clase de aburrimiento tenía encima?


¿Pretendía hacer plastilina casera y descubrió lo de la plata por casualidad?

Esto me recuerda a una pregunta que me hago cada vez que tengo el inmenso placer de encontrarme comiendo percebes. ¿Quién fue el primer desalmao que se metió un percebe en la boca? ¿Lo pelaría?

Qué desesperado tenía que estar, porque no sólo son repugnantes de aspecto... fijaos a dónde hay que ir para coger un percebe... Bendito desalmao.



Y para rematar una curiosidad, proporcionalmente a la masa corporal, el percebe tiene el miembro viril más largo: unas veinte veces la longitud total del animal. No comments.







Hasta pronto mis pequeñ@s drugos...



viernes, 9 de octubre de 2009

Para gustos... famosetes.

Cada uno con sus rarezas. A mí me encandilan-fascinan-intrigan dos personajes hasta tal punto, que lo que más me gustaría del mundo es invitarles a mi casa a pasar 10 días. ¿Quiénes? Muy fácil...

Son glamourosos, archi-conocidos, auténticos personajes patrios...


... son Camilo Sesto y Bienvenida Pérez.



¿De qué hablan un martes por la mañana? ¿Qué comen? ¿Placton? ¿Criptonita? ¿Qué les interesa? ¿Ven el telediario? ¿Lo entienden? ¿Leen? ...¿saben leer?


No sabéis lo que me impactan los dos.




Camilo Sesto, aparte de que baile como la que más un par de greatest hits suyos como un potrillo desbocado, me resulta indiferente como artista (tampoco me dedico a cazatalentos ni nada parecido...), me parece un fenómeno un tanto extraño, pero personalmente despierta más curiosidad en mí que quién mató a Kennedy (nunca os dije que fuese muy culta...).

¿Cómo creció? Es decir, ¿también fue al cole? ¿era rarito ya de pequeño? ¿tenía novias? ¿novio? ¿amigos?... ¿perro? ¿en qué o quién se basa para componer canciones? ¿por amor tiene el alma herida? ¿tiene alma? ¿siente amor? ¿seguro?
Leo interesada en su web que es un fan confeso de Paul McCartney, entonces ¿por qué compone justo lo contrario? Musicalmente no me gustaría meterme con él, estoy segura que habrá hecho algo meritorio (como El Fary que os comentaba en el post anterior), pero no tengo sensibilidad alguna para juzgarlo.
Una cosa está clara, alguien le tomó el pelo (o bisoñé) con aquella frase de "Mola mazo" y su intento patético por intentar volver a colarse en las pistas de baile. "Mola mazo" es como cuando oigo a mi padre intentando hacerse el joven diciendo "ése es un carroza, porque no es chachi piruli"...


¿Y Bienve? ¿Qué ha hecho Bienve? ¿Por qué está ahí, en el famoso candelabro (antes conocido como candelero)? No quiero repetir preguntas pero ídem. La única pregunta que no me hago es si tuvo novietes, que parece que de eso en su biografía no faltan precisamente.
Sin embargo sí entrevistaría a sus ex-amantes: ¿cómo puede tener usted estómago para liarse con esta señora? No sé, a lo mejor algún amable lector fan de la Bienve me puede explicar algún atractivo oculto invisible a mis ojos...



Resumiros su biografía es harto complicado. Maridos ministros que tienen que dimitir por ella, amantes jefes del Alto Estado Mayor británico, escándalos sexuales, ex-maridos condes rusos multimillonarios, una madre a la que odiaba, confesiones de prostitución eventual, reencuentros con hermanas nuevas, autoproclamaciones varias de ser una pantera en la cama... ni Corín Tellado en su novela más rosa.




¿Os los imagináis 10 días en mi casa? Les haría una anti-excéntrica tortilla de patata, los sentaría delante de un café a ver el telediario y les rogaría que me comentasen qué les inspira cada noticia que escuchan. Que me cuenten anécdotas (no me creería ninguna, fijo), verles despertarse, cómo se visten en su vida diaria, verles compartiendo bote de Titanlux como truco de belleza...





En fin. Cada loco con su tema. Si alguien les conoce, que sepan que tienen las puertas de mi casa abiertas.







Hasta pronto mis pequeñ@s drugos...

domingo, 4 de octubre de 2009

Nunca jamás.

El refranero español está ahí por algo. Y tiene más razón que un santo.


¿O es que no os suena haber dicho nunca "¿pantalones campana? ¡no me los vuelvo a poner nunca-jamás-amén!" Y... ¿qué tenéis en vuestros armarios? Pantalones campana, aunque sólo sea un par.... ¿a que sí?



Y es que, nunca digas de este agua no beberé y este cura no es mi padre (coletilla popular con la que no pretendo ofender a nadie). Porque luego te comes las palabras con pan y vino.

Todavía me visualizo con esas ínfulas de sabiduría que me doy a veces diciendo "¿Hombreras? Qué horror, cómo podían nuestras madres dejarnos salir así de casa... ¡En mi vida me las vuelvo a poner! ¡Ni loca!"

Tengo una blasier blanca en el armario con la que parezco Sony Crockett en Corrupción en Miami. Y no me la apeo.

(el jerseicillo que lleva por debajo no, no seáis malpensad@s...)



Ya estamos acostumbradas, pero cuando todas calzábamos imposibles zapatos de chúpame-la-punta refinadísimos (al contrario que el nombre, por cierto), una punta redonda nos parecía el colmo de lo chavacano, hortera y del mal gusto. Y ahora, qué. Yo por mucho que bucee en el armario no encuentro una punta ni queriendo. ¡¡Qué ridiculas las veo ahora!! Además mis juanetes se encuentran viviendo su época dorada.





Los zapatos castellanos, mocasines, Doctor Martins, las Ray-Ban Wayfarer, las Aviator, las Reebok abotinadas (¡¡por fin hermanita!!)...
¿Y las mallas? Por mucho que les tuneen el nombre por aquello del marketing llamándolas "leggins" para que suenen más sofisticadas, a mí me siguen recordando a la Jurado y el 80% de sus looks. Y ahí que vamos todas como locas enfundadas en nuestras mallas creyéndonos lo más cool.
Qué iba a saber Eva Nasarre el siglo pasado que mientras trataba de adiestrar nuestras lorzas (en mi caso las escasas que entonces tendría mi madre, que no soy tan mayor), las estaba poniendo de moda... Sólo nos faltan los calentines en los tobillos... (UPA Dance ha hecho una segunda intentona, pero no fructificó mucho...)


Enganchada con la tendencia anterior, existe otra tendencia -valga la redundancia- de la que aún me acuerdo, y no sólo me acuerdo, sino que me lleva atormentando desde entonces. Hablo de los más profundos 90. Los pantalones fusós (no sé cómo se escriben, perdonadme)(ni siquiera sé si se merecen ortografía propia). Son una variante de la malla, en la que del tobillo salía una goma que se enganchaba al talón, y quedaba perfectamente por dentro del zapato haciendo un tipo de botijo de La Mancha terriblemente horroroso. Esos sí que se los recuerdo a la Jurado. Con tacón, por supuesto. ¿Os acordáis? ¡¡No os lo vais a creer, pero buceando en internet he encontrado hasta una foto!!
Deleitaos vosotr@s mism@s.



A lo que vamos, "de este agua no beberé" es un refrán extrapolable a todos los aspectos de la vida.
"Yo nunca me casaré antes de los 30". A los 22.




"Yo nunca estudiaré derecho". Abogado.





"Yo nunca me pondré rubia". Platino.






"Yo nunca tendré un monovolumen impersonal". Haciendo estudio de mercado para comprarme el número dos.



Conclusión: ¿quieres caldo? Pues toma dos tazas.





Pero esta vez sí, yo lo del zapato de salón con tacón medio y cuadrado... never-ever-forever. No. Non. Ez. Not. Nicht. いいえ. δεν. Não.



Sin embargo... ya los he visto en las tiendas y a algunas bloggers super-cool. Eso significa que en un plazo no muy largo de tiempo mi ojo se empezará a acostumbrar a ellos, y a medio plazo el otro ojo me los estará pidiendo por Reyes. Conozco mis limitaciones. Así es la vida.
Así que lo que empieza siendo el agua que no beberás se acaba conviertiendo en el caldo con el que luego te atragantas...





Hasta pronto mis pequeñ@s drugos...





lunes, 28 de septiembre de 2009

Melón con jamón

Acabo de leer una entrevista a mi adorado Martín Berasategui (excelente cocinero español) en la que, entre otras muchas cosas, le piden que mencione un placer sobrevalorado. Él contesta tajante que el melón con jamón, que es un plato en el que los sabores combinan horrorosamente, añadiendo la coletilla que inspira este post, "y que nadie parece haberse dado cuenta" (siento no reproducirlo fielmente, pero ahora no sé dónde la he leído) (esto de internet es lo que tiene...).


Esa frase hace que me sienta absolutamente identificada. Yo, hay cosas como el melón con jamón (cosa que estoy 100% de acuerdo con Martín), que no las entiendo y lo que es peor, me parece que nadie se da cuenta de ellas tampoco.


Ejemplos:

- El Fary: sí, me parece entrañable. Adorable. Un currante. Pero ¿cómo ha sido capaz de vender miles y miles y miles de discos? (en internet he leído que incluso millones)
No sólo no me gusta nada su estilo, ni su música, ni su voz, que es que además ¡¡¡no me gusta nada su gusto!!! Me lo confirma promocionando joyitas como Melody y sus gorilas, o su vástago Cantero que se pone tontorrón en la moto... Aunque esto he de confesar que se ha dado cuenta mucha gente, siguiendo el hilo del post...

- Paloma Cuevas: no es la primera vez que lo expreso en este foro, pero es que ¿nadie va a darse cuenta nunca de que no es "elegante" sino cursi, y que no son una "pareja modélica" sino que tiene un blandito al lado? Y relacionada con ésta, ¿cómo puede Ponce matar un sólo toro si parece que no se atreve ni decirle a Paloma que se va a jugar al mus con los amiguetes? Miradlos, parecen un pastel de nata y fresa con virutas de merengue por encima...



- ¿Por qué se sigue emitiendo Gran Hermano 35? ¿De verdad lo ve alguien? ¿El Diario de Patricia? ¿series españolas en general, y de adolescentes en particular?
¿Y no será que el tema de la audiencia es un invento de los productores para que los televidentes nos digamos: "joe, si lo ve todo el mundo, habrá que verlo..."? Es mi esperanza secreta para creer en un mundo mejor...

- perdonen las señoras y señores homosexuales, pero a mí que me repugna El Duque...¿? (¿me tengo que mirar en el médico?)



- ¿por qué mi maromazo es del Atleti? ¿por qué? pero si se puede ser de otros equipos, es voluntario y gratis, así no sufriríamos tanto los domingos en casa...

- en cuanto a la blogosfera, hay unas cuantas gurús de la moda cuyos blogs consisten en una serie de fotos suyas con diferentes outfits que demuestran lo fashion que son, pero... ¿nadie se da cuenta de lo ridículas que van a veces? ¿qué moda ni qué gaitas? Hay veces que me recuerdan más a cierta señora que yo me sé que está viviendo una tercera juventud...


- ¿nunca os habéis fijado que en las noticias más leídas de cualquier periódico digital, las tres/cuatro primeras o son sexuales, o son de Cristiano Ronaldo (otro que me repugna, por cierto...)?
(ya, me mandáis otra vez al médico... no sé si la cobertura de mi seguro dará para tanto...)



Ya puede haber un tifón amenazando las costas españolas, o un atentado por algún lugar del mundo que ahí no lo lee nadie. Ahora, hoy mismo la segunda noticia más leída de El Mundo es "un brujo amenaza al Real Madrid". Cágate lorito.





- ¿a nadie le parece que Titanic es de los mayores puros infumables de la historia del cine? ¿de verdad alguien se cree la historia entre el enclenque Leo y la corpulenta y mamalona Kate (sólo en esa película, también es verdad)? Comparada con la escena de cuando se hunde del todo el barco y ellos salen a flote tan tranquilamente tras un breve buceo, me creo más una escena donde Kate se siente a DiCaprio en las rodillas y le dé el puré de frutas para merendar...
Gracias a esta película descubrí que un Oscar para mí vale lo mismo que un céntimo de euro.





- ¿cómo es posible que, tras meses de abandono, sigáis ahí leyéndome?







Eso sí que no lo entendéis ni vosotros...






Hasta pronto mis pequeñ@s drugos...



miércoles, 22 de julio de 2009

I have a dream

El verano se nos ha echado encima como el león a su presa. Otro año más, mi armario a medio completar de todo lo que he ido soñando, y la operación bikini la he vuelto a suspender.


Pero he tenido un sueño. He soñado que este verano era la más delgada de la playa.


He soñado que TVE1 no emitía el Gran Prix del verano o programa similar con Ramón García o presentador similar. Es decir, ni pueblos en competición, ni vaquillas, ni "programas familiares", ni ñoñerías por el estilo.


He soñado que los mosquitos y demás insectos ya no tenían que alimentarse de sangre humana para sobrevivir, o por lo menos de la mía (lo siento, es mi sueño).

He soñado que en el chiringuito no había cola para poder comerme unas sardinas con una ensaladita mirando al mar. Y lo que es más importante,que no cerraban ni un chiringuito.
He soñado que el look pijama y las botas Martins no se ponían de moda (¡qué pereza!).
He soñado que venían los alemanes, ingleses y demás y no se emborrachaban y lo dejaban todo perdido.


He soñado que no tenía que ver a Anita Obregón en bikini y en colgajos otra vez posando cual sirena octogenaria a las orillas de cualquier playa mediterránea.
He soñado que dejaba de haber atascos, que la gente repartía las visitas del domingo a lo largo de toda la semana, y así hacía más agradable el tránsito y la vida diaria a los habitantes de la playa
He soñado que este verano no engordaba, que inventaban una pastilla bloqueadora de las calorías ingeridas por chocolate, patatas fritas, helados, bocatas, gin-tonics, pasta, pescaíto frito, empanada gallega y demás delicias que en verano (y en otoño-invierno-primavera) me permito más alegremente.

He soñado que las noticias de los telediarios y prensa escrita, incluída la deportiva, eran algo más que chorradas sin importancia (Cristiano Ronaldo ha estornudado dos veces, titular del Marca) o en el caso de ser importantes que no les den tantas vueltas (por no buscar otra noticia) hasta que no te dé ni pena la víctima de turno.



He soñado con que el turismo se repartía por todas las comunidades españolas por igual, sin saturar ninguna zona.
He soñado con que las cremas anticelulíticas funcionaban de verdad y a todas se nos ponía el culo como a las chicas del anuncio que nos anuncian tales cremas sin tener ni un gramo de celulitis.

He soñado que este verano... ¡no había canción del verano! y lo que es mejor... ¡que Georgie Dann se jubilaba! y que el Gobierno dictaba una resolución en la que se prohibía la reproducción en público de "Colgado en tus manos".



He soñado que tenía sitio para aparcar en todas partes (este sueño es extensible a todas las estaciones del año).
He soñado que se prohibían las bragas náuticas para señores orondos y peludos.

He soñado que iba a la playa y... (sólo pensarlo se me empañan los ojos) tenía sitio de sobra donde colocar mi toalla, mi bolsa y a mí misma. E incluso para algún acompañante.


He soñado que las vacaciones duraban más de 15 días.

He soñado que me ponía diferentes camisetas de todos los colores y no se me dibujaban las glamourosas empanadillas debajo de las bisagras (axilas).




He soñado que tenía fuerzas suficientes para continuar con el blog también en verano. Y vosotr@s las suficientes para leerme (tú no mamá, que sé que estarás ahí).


He soñado todo eso, así que POR FAVOR, no me despertéis...


Hasta pronto mis pequeñ@s drugos...

martes, 16 de junio de 2009

Fantasías

Hay personas, la mayoría, que para evadirse de la realidad se crean fantasías sexuales.

Me parece estupendo. Muy sano. Pero yo, (no lo puedo evitar, mi mente tiene vida propia) me creo fantasías de terror. Siempre me imagino situaciones en las que me moriría de miedo.

Cada vez que se desliza la puerta del ascensor para abrirse es posible que vosotros os imaginéis un bombero semidesnudo con la manguera enroscada entre sus piernas apagando la llama de su pasión (fiesta Miss camiseta mojada para los señores), sin embargo lo normal es que yo me imagine un furioso pitbull terrier que visualiza mis piernas y ve apetitosas croquetitas de Purina recién servidas en el plato.


Me imagino situaciones rocambolescas (no, no lo busquéis en la RAE que no existe) en las que planeo cómo me escaparía de allí. Sólo por alimentar el morbo. Tan sencillo como eso.
Pues bien. Últimamente he vivido dos de ellas. Para ser más exactos, ayer, una.
Rondaban las 00h cuando decidí irme a la cama tras tres noches durmiendo bien poco. Bostezaba prometiéndomelas muy felices emulando el simple olor de mis sábanas mientras subía las escaleras de mi casa cuando me cruzo con alguien.

- Buenas noches.
- Que descanses.

-Gracias.
Sigo subiendo cuando me doy cuenta de que acababa de mantener el mencionado diálogo con la cucaracha más grande que habéis visto en vuestra vida. Pero tan grande que estuve a punto de enseñarle la casa, mudarme, y dejársela en usufructo.
¡¡¡¡Socorro!!!!
En donde vivo las cucarachas son enormes, y de una variedad muy rara, de hecho vuelan. ¡Vuelan! ¡Son superiores al ser humano! ¿Qué hay peor que el bicho que más asco te dé además pueda volar delante de tu cara? Mi peor pesadilla. Cierto es que es la segunda que veo dentro de mi propia casa en seis años, así que en el fondo no es para tanto (eso lo digo 24 horas después, ya repuesta del susto).
Si llego a estar sola hubiese neutralizado a la cucaracha con una cacerola o algo así, y hubiese llamado a los bomberos, o a los Cazafantasmas...
Pero gracias a Dios estos días he tenido invitados a quien acudir, y el macho alfa tuvo que actuar como tal. Igualdad entre el hombre y la mujer hasta un punto. Hasta lo que yo sé, que no es mucho, de los insectos repugnantes se siguen encargando los varones para alivio de las féminas.


Mi otra fantasía de terror es bastante más horrible. Por lo menos para mí. Es una situación que me había imaginado cientos de veces, e incluso comentado a mi chulazo en plan "¿Te imaginas si un día...?"

Hace un mes estaba pasando unos días en casa de unos amigos, y la noche de autos salí a cenar y llegué sobre las 2h AM a casa yo sola en mi coche. La casa en sí es un chalet con su jardín.


Meto el coche en el jardín, y salgo a oscuras. Noto algo en mis tobillos... hola Tina. El encantador perrito (hembra, creo) de mis amigos. Una monada.

En el mismo instante en que me giro para empezar a andar camino de la puerta de la cocina que NUNCA cierran, tropiezo de bruces con un perro de un metro de alto negro azabache que se había colado en el jardín al abrir yo la puerta para meter el coche.


Visualizo el desfibrilador guardado en mi armario (y que ya conocéis por alguna otra aventura cardiovascularmente emocionante). ¡Maldición! Siempre lo necesito fuera de casa. Barajo la opción de comprarme uno portátil para estas situaciones. Me suena que he visto uno anunciado en Teletienda. Me vuelvo a centrar en el can que no me quita ojo, ni colmillo.



Me quedo paralizada con la triste esperanza que mi colonia olor a pachulí (ya es hora de que la cambie) y el olor a fritanga de mi ropa camufle el terror más helador que siente mi pobre cuerpo, y que dicen que los perros detectan tan bien.

Una vez olisqueada decido hacerme la guay (delante de un perro, ¿habéis oído algo más patético alguna vez?) y empezar a caminar decididamente hacia la puerta de la cocina. Tras dos pasos en los que pierdo de vista el colmillo y a su portador (oséase, nuestro amigo el anónimo chucho) reaparece de entre la nada y empieza a saltarme encima. Si me ponéis un medidor de ansiedad en ese momento lo pulverizo. Me defiendo de los saltos con mi maxi-bolso (¡bendita moda, para que luego digan que no sirve de nada!) y alcanzo a ritmo de maratón la ansiada puerta. Ya sé que no os lo vais a creer, pero esa noche estaba cerrada.




Oigo unos gemidos terroríficos que me ponen aún más nerviosa, hasta que descubro que soy yo quien los emite. Plan B.


La puerta del garaje SIEMPRE está abierta. Peeeeeeeeeeeeero pequeña pega. Está en el piso de abajo. Tengo que andar otros 50 metros, escaleras exteriores incluidas para llegar a ella.

Qué desesperante. Vuelve el perro, vuelvo a oír esos ruidos desesperados que emite mi garganta, mi maxi-bolso toma vida propia y vuelve a la carga, vuelve el pánico, y yo empiezo a correr. Que supongo que es la peor de las opciones.

En fin, la peor o no, pero llego. ¡Estoy salvada! No hay aparato inventado por el hombre que fuese capaz de medir mis pulsaciones en ese momento. Yo creo que mi corazón debió de flipar tanto que intuyo tener una lesión permanente que ya me descubrirán en un chequeo rutinario.



Mi miedo a los perros viene de 1983 ó 1983 más o menos. Es irracional. Incontrolable. Lo cual hace que el episodio sea tan terrorífico para mí. Nunca he tenido perro, y no sé ni cómo tratarlos (y está claro que ellos a mí tampoco; no saben mucho de mujeres si se creen que nos gusta que nos asalten en medio de la noche y nos salten encima...).


Menos mal que al día siguiente seguía pululando por el jardín, sino pensaría que todo fue una pesadilla. Ahí estaba mi monstruo más terrorífico, que a la luz del día, era un bonito perro con pinta de jovenzuelo que sólo quería jugar. ¿Pero yo qué iba a saber si apareció de entre las tinieblas? Apenas se veía nada entre bolsazo y bolsazo.




En fin, todo este post en el fondo es un canto a vuestra esperanza, un aliento de ánimo, porque ya veis que las fantasías para bien o para mal, se cumplen. Así que estad preparados para la próxima vez que cojáis un ascensor, quién sabe lo que aparecerá al deslizarse la puerta...






Hasta pronto mis pequeñ@s drugos...





Pd- hablando de fantasías de terror, me libré de la Mesa Electoral. Noto al igual que un cambio de viento, cómo cambia mi suerte... :)